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Creación de contenidos para la enseñanza virtual y semipresencial

Metodología y estrategias para un modelo educativo 3.0

El avance de la formación online, imparable en los últimos años, se ha acelerado de manera significativa durante los meses de alarma sanitaria. En un contexto de distanciamiento social y de reclusión forzosa, el e‑learning ha traspasado el ámbito académico para instalarse con urgencia en todo tipo de instituciones y empresas. ¿Cómo atender a la creciente demanda?

En este post te damos algunos pistas sobre cómo producir recursos didácticos de calidad, y te ayudamos a implementar técnicas y herramientas tecnopedagógicas para lograr una interacción eficaz.


Melina Furman: “Nuevas formas de aprender y enseñar”.

El éxito de un curso telemático o semitelemático pasa, en primer lugar, por articular un grupo de trabajo multidisciplinar integrado por profesionales de la materia, expertos pedagogos y especialistas en aplicaciones informáticas.

El diseño de contenidos e‑learning

Desde el planteamiento y secuenciación del temario hasta el producto final, la creación de contenidos para plataformas educativas en línea abarca un complejo proceso con dos etapas clave:

1. Elaboración y desarrollo

Comprende la fase de seleccionar la información, estructurarla y presentarla con adecuación, coherencia y cohesión, las tres propiedades que avalan un buen texto, ya sea escrito, icónico o audiovisual.

  • Investigar y documentarse implica no solo buscar en distintas fuentes, sino también verificar su autoridad y someter los datos a un filtrado o content curation que permita quedarse con lo esencial. Para ello, además de tiempo y cualificación, resulta imprescindible la perfecta coordinación entre los documentalistas, así como el uso de herramientas para editar y compartir documentos.
  • La estructura ha de responder a un criterio predefinido (categorización por temas, por orden cronológico, por nivel de complejidad…) que se refleje en un índice funcional y se organice en apartados introducidos por su correspondiente epígrafe.
  • La exposición debe guiarse por el principio rector de la claridad, un pilar fundamental de todo proyecto educativo que cobra singular protagonismo en entornos de tutorización virtual. A tal fin, deben desplegarse estrategias comunicativas de máxima rentabilidad didáctica como las siguientes:
    • Sintaxis sencilla, con oraciones breves que favorezcan la comprensión y la asimilación de los conceptos.
    • Utilización de esquemas conceptuales, cuadros sinópticos, diagramas, resúmenes y glosarios donde se recojan las ideas clave.
    • Explicaciones acompañadas de ejemplos ilustrativos en diferentes formatos: textual, gráfico (dibujos, fotos, infografías…), multimedia (vídeos, animaciones, presentaciones…) o interactivo.
    • Cuidadosa selección de links a sitios de temática similar que complementen la propia sin caer en la dispersión.
    • Creación de enlaces internos entre los diferentes bloques de contenido.
    • Enunciados concretos y concisos que formulen los ejercicios con exactitud para facilitar su realización y consolidar los conocimientos.

2. Diseño instruccional

Una vez elaborado el corpus teórico y las actividades para su aplicación práctica, la educación a distancia exige dotar a los materiales de una dimensión pedagógica extra que propicie la interacción dinámica y favorezca el aprendizaje activo. Tanto en la modalidad e‑learning (digital) como en b-learning (semipresencial), se trata de orientar los contenidos creados de cara a alcanzar un objetivo previamente definido: captar el interés del estudiante y dar respuesta a sus necesidades.

En eso consiste el diseño instruccional, que se ejecuta mediante técnicas de design thinking; entre ellas:

  • El guion didáctico o storyboard, para integrar los contenidos con las estrategias de enseñanza y aprendizaje.
  • Las entrevistas cualitativas, para monitorizar las motivaciones y la actitud del alumnado.
  • Los mapas mentales, para organizar visualmente las ideas y conectarlas con las de otros.
  • El estudio de tendencias, para buscar soluciones innovadoras y tomar las decisiones más apropiadas según el problema que se plantee.
  • Las pruebas piloto, para testear el curso antes de su implementación.
  • Las encuestas, para evaluar el impacto del método a partir del desempeño de los alumnos y su grado de satisfacción.

Metodología para aulas líquidas

En una sociedad cambiante como la que nos ha tocado vivir no se sostienen las realidades sólidas del pasado, y por tanto, los viejos paradigmas educativos han quedado obsoletos. Impulsado por la tecnología, hoy el conocimiento fluye a mayor velocidad, trasciende los límites del aula convencional e inunda las redes.

Cuando irrumpió el coronavirus, la “revolución” ya estaba en marcha. Y desde las casas, hizo tambalear los cimientos de un sistema ineficaz a la hora de gestionar una educación en modo líquido. Tras la emergencia, se impone adoptar otra metodología, acorde con “la nueva normalidad”.

De carácter pedagógico

En el presente y en el futuro, las acciones educativas que se promuevan tendrán que ser susceptibles de trasladarse de un escenario a otro (presencial/virtual) de forma inmediata y sin disrupciones. Ello implica, entre otras medidas, redefinir la función del profesor tradicional y paralelamente planificar un modelo de aprendizaje autónomo para entornos cibernéticos con arreglo a una serie de pautas:

  • Programación del curso, secuenciación y temporalización de contenidos. Se expondrá en la primera sesión y se dejará en un repositorio de documentos a disposición de los participantes.
  • Elaboración de un tutorial o manual de consulta para el correcto manejo de las herramientas e‑learning.
  • Construcción de un aprendizaje significativo, en el que el alumno protagoniza el proceso y el docente actúa como guía.
  • Valoración del progreso mediante pruebas de autoevaluación o de coevaluación entre compañeros.
  • Preparación del tutor para motivar y generar engagement desde la empatía y la asertividad.
  • Atención personalizada, interés por el rendimiento de cada uno, reconocimiento de los logros (certificaciones, diplomas, rankings…) y refuerzo allí donde surjan dificultades.
  • Dosificación de la carga cognitiva. Conviene introducir los temas con “contenido lanzadera” y enfocarlos en clave competencial como retos o desafíos.
  • Empleo de la gamificación para atraer la atención, aumentar el compromiso y mejorar los resultados.

De carácter comunicativo

Lejos de contribuir al aislamiento, las plataformas virtuales proporcionan un amplio espacio para la comunicación, disponible y accesible las veinticuatro horas del día.

  • Para la interacción síncrona (en tiempo real), existen canales como los chats, la mensajería instantánea, la pizarra electrónica, las videollamadas… Para la interacción asíncrona (sin coincidencia temporal), los correos electrónicos, los tablones de avisos o novedades, los foros…
  • El feedback o retroalimentación entre iguales estimula el diálogo, la participación y la socialización, especialmente a través del vídeo, que transmite sensación de cercanía. En cuanto al feedback online aprendiz-instructor, constituye un canal para la reflexión y un instrumento para la evaluación continua.
  • Asimismo, el uso de plataformas educativas potencia el trabajo colaborativo y la implementación de las flipped classrooms (clases invertidas), pues permiten a los estudiantes acceder al material fuera del aula, prepararse por su cuenta, resolver posibles dudas con el e‑tutor y publicar sus tareas en línea.

Ventajas, en suma, de una comunicación flexible que, dicho sea de paso, no está reñida con la seguridad, ya que el ingreso por contraseña a los servidores protege la privacidad de los e‑learners, al igual que la de los formadores.

Se ha producido un cambio sustancial e irreversible en la forma de aprender y de enseñar, que la pandemia ha dejado al descubierto

De carácter tecnológico

Para desarrollar la acción formativa en medios digitales, conviene elegir rigurosamente las herramientas y sistemas de gestión más apropiados al tipo de curso que se imparta.

  • Plataformas e‑learning o LMS (Learming Management System), que simulan en un contexto virtual los espacios de la enseñanza face to face (secretaría, aula, biblioteca, área personal…) e incluyen otros servicios como listados de cursos, webmail, configuración de cuenta…
    • Entre las de código abierto, Moodle y Google Classroom cuentan con el mayor número de usuarios en todo el mundo, seguidas de Chamilo, ATutor, Claroline o Canvas, que van ganando terreno.
    • Entre las de pago (o LMS comerciales), destacan BlackBoard, FirstClass, eDucativa, Saba, NEO LMS…Hay tantas y tan diversas que conviene examinarlas con detalle y decidir a partir de criterios que midan su efectividad: usabilidad de la interfaz; adaptabilidad a diferentes dispositivos; capacidad de almacenamiento y de reutilización de los contenidos; configuración; flexibilidad para adaptarse a planes de estudio, contenidos y estilos pedagógicos…
  • Software para la creación y difusión de actividades interactivas. Internet provee a la comunidad docente de un completo catálogo de programas como Ardora, Kahoot, Educaplay, eXeLearning, Hot Potatoes, JClic, Cuadernia… Con ellos se pueden generar sopas de letras, ruletas de palabras, crucigramas, rompecabezas, mapas, juegos, evaluaciones… Recursos estratégicamente diseñados para asegurar la adquisición de las competencias básicas.
  • Infraestructura hardware y de telecomunicaciones para una óptima conectividad que posibilite la navegación y la descarga de archivos sin esperas ni ralentizaciones.
  • Inteligencia artificial para impulsar un modelo educativo 3.0 al alcance de todos, incluidos los sectores más vulnerables de la población. Actuaciones dirigidas a democratizar la digitalización y entenderla como un derecho, del mismo modo que la educación en el aula física.
Paula López Hortas
Paula López Hortas
Paula López Hortas es licenciada en Filología Hispánica por la Universidade de Santiago de Compostela, y master in Arts por la State University of New York, donde además de completar sus estudios de posgrado impartió clases de español. También en Santiago realizó los cursos de doctorado en la especialidad de Lingüística, al término de los cuales se incorporó a la Real Academia Española en el proyecto CREA-CORDE. Paralelamente, comenzó su andadura en el mundo editorial, un sector en el que ha desarrollado una ya extensa trayectoria profesional, centrada sobre todo en el ámbito educativo.

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