Corrección de textos

CORRECCIÓN ORTOTIPOGRÁFICA Y DE ESTILO

Después de la edición de contenido, otros dos procesos de corrección de textos intervienen en el original antes de la fase de composición y compaginación. Veamos en qué consisten.

Corrección de estilo

La corrección de estilo es una lectura en la que se analizan las cualidades gramaticales, léxicas, discursivas y expresivas del texto. Además, se comprueba su adecuación a los criterios de estilo de la publicación. A continuación enumeramos algunos de los elementos que se revisan en este proceso de corrección de textos:

  • Aspectos gramaticales: concordancia, orden de los elementos sintácticos, régimen verbal, construcción sintáctica, adecuación de las relaciones sintácticas a la lógica.
  • Aspectos léxicos y semánticos: precisión y diversidad en la elección del léxico, coherencia semántica.
  • Organización discursiva: coherencia y cohesión, uso de conectores, anáfora, catáfora, elementos deícticos, estructura argumentativa.
  • Nivel de lengua y registro lingüístico: uso del lenguaje culto o popular, formal o coloquial en función del género del texto, el contexto y la situación.
  • Riqueza expresiva: corrección de vulgarismos, barbarismos, imprecisiones, ambigüedades, vaguedades, ultracorrecciones, etc.; enriquecimiento de la expresión empobrecida.
  • Adecuación a las normas de estilo de la publicación en aspectos estructurales, léxicos y sintácticos; otros aspectos se revisan en la etapa corrección ortotipográfica.

Sin duda, la corrección de estilo es una labor compleja que exige sólidos conocimientos lingüísticos y bibliológicos. El corrector de estilo debe intervenir profundamente en el texto cuando este presente numerosas deficiencias, algo que sucede con mucha más frecuencia de la que se cree.

No obstante, al igual que ocurre con la edición de contenido, la última palabra sobre los cambios propuestos la tiene el autor.

Corrección ortotipográfica

Una vez revisados y corregidos los elementos relativos al contenido y al estilo, se procede verificar la calidad ortográfica y tipográfica del texto, con el objeto de:

  • corregir las erratas y posibles faltas de ortografía;
  • armonizar el uso de mayúsculas, la acentuación, las comillas;
  • ordenar la disposición de citas y notas;
  • comprobar la estructuración y numeración de apartados;
  • controlar otros elementos tipográficos con arreglo a las convenciones pertinentes, y
  • señalizar los criterios tipográficos que se aplicarán en la maquetación.

Corrección del texto maquetado

Hemos visto los tres procesos de corrección de textos antes de la etapa de composición. Pero los controles de calidad no acaban ahí.

Cuando el texto ya está maquetado, es necesario volver a corregir sus aspectos ortotipográficos. Ahora se prestará atención a las erratas y demás errores tipográficos que se hayan generado al componer el texto o que se hayan pasado por alto en las lecturas anteriores. Este proceso es la llamada corrección de pruebas tipográficas.

Corrección de primeras pruebas (galeradas)

Las primeras pruebas del texto ya compuesto se denominan tradicionalmente galeradas. Los sistemas de maquetación digital permiten generar una versión compuesta y compaginada desde las primeras pruebas. Por lo tanto, la distinción tradicional entre las galeradas (o primeras pruebas compuestas) y las compaginadas (segundas pruebas) ya no se aplica de la misma manera.

Sin embargo, es habitual mantener un doble (o incluso triple) proceso de corrección de pruebas. La corrección de galeradas es una lectura de enorme importancia para perfeccionar el trabajo de edición. Además de detectar y corregir las erratas, el corrector de pruebas debe fijarse en todos los aspectos tipográficos del texto, entre los cuales cabe destacar los siguientes:

  • la armonización de las grafías, según las convenciones ortotipográficas generales o específicas de la publicación (uso de mayúsculas, puntuación, abreviaturas, acentuación);
  • distribución de márgenes, espaciados, interlineados, sangrías, control de líneas viudas y huérfanas;
  • disposición y estructuración de las secciones (capítulos, títulos, apartados, epígrafes, listas, numeraciones);
  • contenido de encabezados y pies de página;
  • notas y llamadas;
  • disposición y contenido de cuadros, gráficos, ilustraciones;
  • referencias bibliográficas (disposición, grafías, coherencia entre citas y referencias);
  • verificación de sumarios e índices analíticos.

Aun así, el resultado de las primeras pruebas suele ser revisado por el coordinador editorial antes de que se incorporen los cambios al texto maquetado.

Corrección de segundas pruebas (compaginadas)

Una vez introducidas las modificaciones pertinentes en el texto maquetado (generalmente compaginado ya desde las primeras pruebas), se generan las segundas pruebas, que en la mayoría de los casos serán también las últimas.

Si se ha hecho bien el trabajo en los procesos anteriores, y si no surge la necesidad imprevista de corregir ningún aspecto del contenido por indicación del autor o del coordinador editorial, la lectura de las segundas pruebas servirá para comprobar:

  • que, en efecto, se hayan corregido todos los errores tipográficos detectados en la lectura anterior, y
  • que no haya quedado ninguna errata.

Tras esta última corrección, se incorporarán los últimos cambios y el producto resultante estará listo para su impresión o su publicación digital.

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